
Desde que la red de microblogging Twitter ganó notoriedad ante el gran público, la manera de utilizarlo como medio de información ha sido un constante ensayo y error, a veces más afortunado que otras pero la imagen general es de que la información que ahí se encuentra es muchos puntos más confiable que la que hay en los medios ya consolidados gracias a la autocensura y autovalidación.
Uno de esos experimentos que en un principio tuvieron mucho auge fueron precisamente el Live Tweeting o Tweeteo en vivo, que no es más que ir narrando y reproduciendo los hechos y dichos en un evento, generalmente exclusivo o poco usual y al que solo algunos medios o personas tienen acceso, la idea era muy atractiva y garantizaba un tráfico elevado y aumento de audiencia en la medida que el evento fuera más o menos concurrido y cubierto. Muchos blogs y sitios vieron en esta formula una gran cosecha de seguidores (para muchos la moneda de cambio en Twitter) y no tardaron en ser imitados, ya no solo por medios tradicionales, sino también por individuos interesados en hacerse de un nombre en las redes sociales.
Esa que fue una excelente idea hace un par de años se ha convertido en una pesadilla en eventos como el que hoy ocurrió, la presentación estelar de Apple, de la cual seguramente encontrarán referencias hasta el hartazgo por lo que no vale mucho la pena recapitularla aquí sino como detonante de un extremadamente molesto fenómeno que se ha convertido el Live Tweeting.
El evento fue esperado y comentado como pocos, siendo el eco replicado enormemente a cada palabra (si textual) del flamante CEO de Apple, donde para los “nuevos medios” cada palabra que salía de su boca era relevante y por tanto digna de difundir, por lo que la cantidad de tweets por segundo de los medios fue gigantesca, y no solo eso, sino que aquellos fans o detractores ayudaban a difundir aun más. La situación se tornó aún más incomoda cuando había no uno, ni dos, sino más de la decena de cuentas haciendo lo mismo, siendo la mayoría los que no estaban in situ desde el evento, los más “profesionales” viendo la transmisión del mismo y los que más, replicando lo que medios más importantes decían, y este fenómeno no fue exclusivo de cuentas informativas, sino de cuentas que ya se consideran fuente de información (o sabiduría).
Imaginen por un momento la narración de un partido del deporte que elijan por radio, es relevante la narración porque el medio así es, mientras más detallado más rica será la experiencia del escucha, pero tendría el mismo efecto teniendo 5 radios con estaciones distintas narrando el mismo partido? ayudaría a que el entendimiento del evento fuera mayor o el ruido y saturación terminarían sepultando el verdadero mensaje?
Ya a varios años de que Twitter naciera, un poco menos de los que se haya convertido en el poderoso medio que es ahora y teniendo en cuenta la multitud de medios que se han añadido a la misma, no es ya tiempo de evolucionar e innovar sobre estas prácticas que no solo obsoletas sino que, al no haber un diferenciador importante, solo generan ruido y como es el caso de un servidor la principal consecuencia es que dejen de leerlos?
Espero sinceramente que todos aquellos que se dicen expertos en medios digitales encuentren la manera de volver a sus trincheras de nuevo trascendentes y no solo repetidores de algo que verdaderos profesionales están escribiendo. El hecho de sentirse “periodista” o “comunicador” no implica que lo sean, igual que el hecho de tener muchos seguidores NO los hace trascendentes, si no, miren el ejemplo de Jesucristo, todo lo que logró con solo 12 seguidores
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