
Uno de mis mayores gustos a través de los años fue coleccionar cómics, todo aquel que se inicie en ese pasatiempo sabe que coleccionar cómics equivale a acumular una gran cantidad de datos referentes al “universo” al que pertenecen, ese conocimiento va acrecentándose dependiendo el tiempo que se coleccionen hasta el punto de poder platicar con tus camaradas coleccionistas si Wolverine es inmortal, cosa que por cierto, aun no nos ponemos de acuerdo.
Lo cierto es que cuando las películas basadas en cómics tuvieron su boom, una de las más esperadas fue sin duda X-Men, una película que aunque a muchos les dejó insatisfechos cumplió al menos en gran parte con la imagen en la vida real que se tenía de el equipo de superheroes renegados más famoso de la casa de las ideas, aunque apostó por el argumento palomero y nunca ahondó en la ya para esos momentos al menos en el cómic, compleja estructura de los personajes, pero hubo una en particular que resolvieron de la manera más barata, dejaron a Magneto como un megalomano maquiavelico que solo ocupaba el pretexto de la supremacía mutante como bandera para hacerse con el poder, que para cualquiera que haya leído y amado el cómic es la peor forma de describir a ese importante mesías mutante.
Eric Magnus es por mucho un personaje atormentado, sobretodo atormentado por la culpa de no haber podido salvar a su familia, momento en el cual se manifestaron los poderes del que para muchos es el mutante más poderoso del planeta, que carga con el la necesidad de hacerse cada vez más poderoso por una simple razón, proteger a sus hermanos mutantes de la extinción, esa obsesión lleva implícita una enorme generosidad, que lo llevó incluso a apropiarse de la fortaleza de Cable para hacer un refugio para sus hermanos y poder vivir alejados del Homo Sapiens y a la que poeticamente llamó Avalon, el mismo lugar de descanso del legendario rey de britania Arturo. Pero considerado siempre una amenaza latente a la seguridad mundial ese sueño nunca se realizó, y es esa misma cacería la que lo ha orillado a esas enormes amenazas al mundo, un mundo en el cual alguien tan poderoso no tiene cabida si no es controlado y usado como moneda de cambio (aquí lease Superman).
Todo este rollo es para introducir la que al menos argumentalmente es la mejor película de las filmadas sobre este equipo de superheroes, donde más que las escenas de acción, alguna épicas y otras totalmente gratuitas, se explora sobretodo la visión y la cercanía de los hombres que buscan de alguna manera lo mismo pero por medios totalmente opuestos, Charles Xavier y Eric Magnus. En las anteriores películas su “amistad” era más nombrada e insinuada que nada, en esta cinta se muestra de una manera más latente esa amistad, ese lazo que los une casi al grado de la hermandad como el propio Eric nombra a un Charles tendido en la arena, unidos por el respeto mutuo. Muchas fueron las ocasiones en el cómic que ambos debieron desistir de luchar para no hacerse más daño, o giros en que uno u el otro sacrificaba la ventaja para salvar a su conocido, su meta es la misma, la forma de llegar a ella difiere.
Diferencias con el cómic son muchas y muy amplias, el equipo original, el origen de los mutantes y la edad de los mismos, aunque arriesgada por lo poco conocidos que son fuera de los aficionados, la inclusión del Hellfire Club como antagonistas fue una decisión acertada, a pesar de las diferencias cierran incluso cabos sueltos abiertos en las otras películas y deja abiertas nuevas posibilidades en el reboot, los rostros frescos pueden ser utilizados sin problema en dos películas más e incluso yo me atrevo a afirmar que es posible llevar una serie televisiva con actores siguiendo el mismo esquema de la película.
Como se puede apreciar, a mi la película me gusto bastante, siendo purista se toma muchas libertades en los detalles pero el fondo y la esencia de los niños del átomo se respeta incluso le da más profundidad, la inclusión del cameo de Wolverine, o de la bellisima Rebeca Romjin-Stamos, chistes finos orientados sobretodo al lector harán de el una película disfrutable incluso para quienes no gustan del genero, y por supuesto hacen necesario olvidar las infames X-Men 3: The Last Stand y X-Men Origins: Wolverine.
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