De como conocimos el Starbucks de Silent Hood

No, no entendieron mal, no es Silent Hill, es Silent Hood, el Silent Hill piratón y región 4. Y es que solo así se puede definir el lugar que conocimos un servidor y su compañero de farras y aventuras Guruclef uno de esos días en que platicábamos acerca de la crisis económica, de la compra de cierto sitio de anime por el corporativo Spidercast.net Inc. y un largo etc.

Llegamos al Jarocho después de haber degustado unos sabrosos subs, y decidimos rematar con unos dañinos cafés para variarle me tomé un “novedosisimo” moka con malvaviscos, no sabía tan mal lo acepto, el caso es que había unos letreros bastante recurrentes de “conozca nuestro nuevo concepto de café” junto con una dirección, la verdad pensamos que los “nuevos” sabores eran el nuevo concepto y no tomamos más importancia.

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Algunas decenas de minutos después, cansados de aspirar feromona adolescente decidimos ir a la caza de un Doctor Pimienta y desde ahí ese lugar de magia malsana nos hizo el guiño, tenía los colores característicos del Jarocho, pero no había nada que indicara que era un Jarocho. Aterrados por las posibilidades seguimos nuestro camino a una tienda de conveniencia que tiene por nombre dos números primos consecutivos.

De regreso no pudimos aguantar la tentación y ese morbo y la sensación de adrenalina nos hicieron atrevernos a pisar ese lugar. La vibra maligna inició cuando no sabíamos si debíamos subir o bajar las escaleras, recordando nuestros tiempos de Calabozos y Dragones tomamos la decisión de subir, ahí un ente malhumorado nos preguntó que deseábamos, yo no tuve el valor así que seguí con mi Doctor Pimienta, pero Guruclef si pidió un thé de manzanilla. Aquí cabe hacer la pregunta, en que lugar que vendan Thé, que se respete o no tanto no existe ese sabor? Es como llegar a una paleteria, pedir una de limón y ser despachado sin una, pero bueno, aquí sucedió. No solo eso, otros dos sabores no tenían, así que tuvo que decidirse por un sofisticado “Manzana Canela”, para esto el ente extraño lo voceó a todo el lugar, para que los vecinos se dieran cuenta de que alguien se había atrevido a entrar a ese lugar.

Entregado el pedido, comenzó la parte espeluznante, subir de nuevo las escaleras. Si no han jugado Silent Hill no entenderán lo que sucedió, llegó la “niebla”, llegamos a un Starbucks con colores del Jarocho, completamente vacío, eso sí, con un aparador donde acomodaron carritos a lo bestia; Varios sillones, barras con contactos  para conectar supongo que los taladros, motosierras que no utilizan diesel.

Acabando el pedido de Dn. Guruclef salimos de ese lugar, no sin antes revisar que arriba existía un cuarto igual, que supongo se semeja a otro de los niveles del primer libro de la Divina Comedia, y decidimos salir.

Está es la crónica de dos sobrevivientes a un “nuevo concepto en café”, que de momento como todas esas cosas espeluznantes que aparecen en nuestras pesadillas… no tiene nombre.

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el sabor del café del jarocho no me gusta, me sabe a quemado
esto es un doctor pimienta
supongo que por el "excesivo" trafico de personas, como lo demuestran las siguientes fotos