La protesta 2.0, moda o tendencia.
Durante las dos últimas semanas, mucho se ha hablado sobre “twitteros”, sobre el poder ciudadano en Internet y sobre como las redes sociales pueden convertirse en medios de presión para los gobiernos, todas ellas afirmaciones completamente ciertas, pero que hay que tal vez ponerla en su justa dimensión, al menos en México.
La importancia de la red como medio de comunicación democrático, incluyente y abierto, aunado al enorme crecimiento de las redes sociales y de la tendencia de prosumir (termino que leí de Alvin Toffler en su libro “La Tercera Ola” y que se refiere a aquel que no solo consume sino también produce) contenido en el mundo actual es innegable, cada vez es más complicado poner mordazas y noticias de carácter local pueden convertirse en temas de índole internacional gracias al boca a boca que ahora podría ser mejor twitt a twitt. Lamentablemente la brecha en estos medios dentro del país es enorme, el acceso a las comunicaciones es caro y está por debajo de los estandares de calidad de los paises desarrollados, es decir, contrario a lo de buscar bueno bonito y barato, tenemos malo, feo y caro.
Los acontecimientos y el éxito que tuvieron las iniciativas #internetnecesario y la atención de los medios tradicionales sobre el fenómeno nuevo para ellos de las redes sociales trae un sinfin de preguntas a la población, y algunos movimientos tanto legítimos como otros no tanto empiezan a querer montarse a ese caballo de moda que es Twitter. Esto lejos de ser benéfico, generará impresiones erroneas acerca de que es y que no es la comunicación social en la red, porque no viene de una acción bien planeada sino de una moda que hará que cuentas que se crean y que publicarán masivamente, tiempo después de no lograr sus objetivos a corto plazo se abandonarán. Habrá casos excepcionales, pero en general sucederá lo que sucedió cuando las celebridades empezaron a “twittear”, la mayor parte de ellas fracasaron pues eran solo un tablon de anuncios, hueco y que usualmente no escribían ellos mismos, faltos de frescura y espontaneidad que caracterizan el microbloggin.
Estoy convencido que las redes pueden ser un canal valiosisimo, sobretodo al acercar al elector con sus representantes, una forma mucho más amigable de hacer llegar mensajes a ambos lados, también un vehículo para intercambiar puntos de vista, de organizarse como sociedad que tanta falta hace en este país, pero debe ser de una manera más pensada, comprometida y responsable, y aquellas voces que quieran ser escuchadas y que hasta el momento no han logrado encontrar la forma de llegar a la gente habrán por fin encontrado un lugar donde podrán hacerlo de una manera más directa de la que nunca habrían imaginado. Aquellos que se monten en esta patineta solo por moda, pensando que sirve para poner anuncios se enfrentarán a una dolorosa caída (lease @ampci)
A modo de corolario y aunque se que no es algo ya fuera de lo común, este artículo esta siendo escrito en un camión en movimiento (de segunda clase) y publicado desde una netbook que está conectada a un celular, esta estampa será cada vez más y más común en este mundo donde el #internetnecesario.
Durante las dos últimas semanas, mucho se ha hablado sobre “twitteros”, sobre el poder ciudadano en Internet y sobre como las redes sociales pueden convertirse en medios de presión para los gobiernos, todas ellas afirmaciones completamente ciertas, pero que hay que tal vez ponerla en su justa dimensión, al menos en México.
La importancia de la red como medio de comunicación democrático, incluyente y abierto, aunado al enorme crecimiento de las redes sociales y de la tendencia de prosumir (termino que leí de Alvin Toffler en su libro “La Tercera Ola” y que se refiere a aquel que no solo consume sino también produce) contenido en el mundo actual es innegable, cada vez es más complicado poner mordazas y noticias de carácter local pueden convertirse en temas de índole internacional gracias al boca a boca que ahora podría ser mejor twitt a twitt. Lamentablemente la brecha en estos medios dentro del país es enorme, el acceso a las comunicaciones es caro y está por debajo de los estandares de calidad de los paises desarrollados, es decir, contrario a lo de buscar bueno bonito y barato, tenemos malo, feo y caro.
Los acontecimientos y el éxito que tuvieron las iniciativas #internetnecesario y la atención de los medios tradicionales sobre el fenómeno nuevo para ellos de las redes sociales trae un sinfin de preguntas a la población, y algunos movimientos tanto legítimos como otros no tanto empiezan a querer montarse a ese caballo de moda que es Twitter. Esto lejos de ser benéfico, generará impresiones erroneas acerca de que es y que no es la comunicación social en la red, porque no viene de una acción bien planeada sino de una moda que hará que cuentas que se crean y que publicarán masivamente, tiempo después de no lograr sus objetivos a corto plazo se abandonarán. Habrá casos excepcionales, pero en general sucederá lo que sucedió cuando las celebridades empezaron a “twittear”, la mayor parte de ellas fracasaron pues eran solo un tablon de anuncios, hueco y que usualmente no escribían ellos mismos, faltos de frescura y espontaneidad que caracterizan el microbloggin.
Estoy convencido que las redes pueden ser un canal valiosisimo, sobretodo al acercar al elector con sus representantes, una forma mucho más amigable de hacer llegar mensajes a ambos lados, también un vehículo para intercambiar puntos de vista, de organizarse como sociedad que tanta falta hace en este país, pero debe ser de una manera más pensada, comprometida y responsable, y aquellas voces que quieran ser escuchadas y que hasta el momento no han logrado encontrar la forma de llegar a la gente habrán por fin encontrado un lugar donde podrán hacerlo de una manera más directa de la que nunca habrían imaginado. Aquellos que se monten en esta patineta solo por moda, pensando que sirve para poner anuncios se enfrentarán a una dolorosa caída (lease @ampci)
A modo de corolario y aunque se que no es algo ya fuera de lo común, este artículo esta siendo escrito en un camión en movimiento (de segunda clase) y publicado desde una netbook que está conectada a un celular, esta estampa será cada vez más y más común en este mundo donde el #internetnecesario.
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