
Stalkeo se le conoce a la actividad de “vigilar” las actividades sociales de alguien sin ser “visto” o detectado, aunque parece un problema lejano para muchos, reservado únicamente a chicas guapas descuídadas o parejas celosas, lo cierto es que cabe hacer reflexión de lo vulnerable que la mayor parte de las personas son a ser “stalkeados”.
Las herramientas no tienen culpa, cumplen una función, el como se utilicen y quien lo hace es responsable por las consecuencias, es ingenuo decir que con las redes sociales inició todo, pero también es cierto que con ellas el trabajo de vigilar a alguien se ha hecho mucho más sencillo, publicamos mucha información personal de manera abierta tal vez sin reflexionarlo, o bajo la premisa de “a quien puede importarle lo que hago si no es a mis amigos”, y ese pensamiento es el eslabón más debil de pensar sobre medidas de seguridad, y es que siempre puede haber alguien que pueda sacar provecho de ese descuido.
El crecimiento de los teléfonos inteligentes ha hecho que nuestra capacidad de compartir de manera inmediata y precisa nuestras actividades nos haga aún más vulnerables, y contrario al imaginario popular donde la principal manera de enterarse de esos acontecimientos es Facebook, lo cierto es que Twitter es el lugar ideal para obtener esa información, dado que la mayor parte de nosotros tenemos nuestra cuenta pública y la tenemos conectada a una gran cantidad de servicios en los que actualizamos automáticamente en la red social, aunado a que gran parte de las personas con poca experiencia en el manejo de teléfonos inteligentes o aquellos francamente ingenuos tienen habilitada la capacidad de geolocalizar sus publicaciones. Con esto no condeno la geolocalización, que no es más que otra herramienta que puede ayudarnos a entender mejor nuestras relaciones sociales, pero hacerlo de manera pública puede acarrear consecuencias como la vulnerabilidad a ser acosado fuera de la red social y pasar a lo físico, y repito, no es culpa de la herramienta sino de quien no está conciente de lo que hace con lo que publica, y de hecho y de por si suficiente información podemos sacar de “Googlear” a una persona.
Pongamos un ejemplo práctico, que es fácilmente replicable con la mayor parte de las personas que están en redes sociales, tomemos una al azar que sepamos que cuenta con un teléfono inteligente, revisemos sus actualizaciones y veremos que por ejemplo, si tiene FourSquare y lo tiene conectado a Twitter podriamos saber de una manera rápida y fidedigna su lugar de trabajo, tal vez escarvando un poco más hasta los lugares que frecuenta y en un caso extremo, donde vive, es trabajo y puede ser engorroso pero se puede, y ni siquiera necesitamos hacerlo por mucho tiempo, con los “check-ins” de una semana podríamos tener esos datos. Sus hábitos y lugares que frecuenta, así como su lugar de trabajo pueden darnos una idea por ejemplo de sus ingresos, y si agrega además fotos geolocalizadas como de redes “fotográficas” como Instagram, PicPlz o StreamZoo, la capacidad de predicción aumenta. Ahora agreguemos un elemento más, menciones…. en ellas se puede verificar las relaciones sociales de una persona, sabríamos quienes son sus amigos, parientes, pareja… y si agregamos “etiquetas” en fotografías tenemos ya un perfil muy cercano de esa persona.
Ahora, esa información puede parecer poca, desmenuzada y la mayoría dirá “yo no agrego ni me veo con gente desconocida” pero esos no son todos, si quisiéramos llegar a alguien no lo haríamos diréctamente, no? tratariamos de ganárnos la confianza de su circulo de amigos, siempre encontraremos el eslabón más debil en aquellos que tienen por ejemplo su cuenta de Facebook completamente pública, de ahí podemos saltar a amigos de sus amigos comúnes… y eventualmente la mayor parte de las personas cuando ven “10 amigos en común” o algo por el estilo reflexionarán poco para agregar a “alguien que no me suena pero seguro conozco”, de ahí armen una historia de terror cualquiera acerca de un acosador.
Imagínen que deciden pasar a lo físico, y llega una persona sabiendo nuestro nombre y presentándose como amigo de un amigo y que estuvo en la última fiesta común… da detalles que aparentemente solo los amigos saben y de ahí para adelante, ese desconocido ha accedido a nosotros, el tiempo para lograrlo pudiera ser semanas, pero con la capacidad de las redes sociales pueden ser días.
Esto podría parecer una exageración, pero los invito a que intenten ver en sus publicaciones de redes sociales que tan vulnerables son, si son capaces de predecir donde estarán, con quienes a partir de sus actualizaciones, tal vez se den cuenta que hay cosas que no deben ser compartidas, o al menos no públicamente, tener más cuidado con quien comparten cual o tal información, revisar sus preferencias de privacidad de Facebook, Twitter y todas las redes sociales, en el caso de redes geolocalizadas como Foursquare elegir cuidadosamente a quienes agregamos y solo compartir nuestra ubicación en todas redes sociales cuando queramos informar a cualquiera, y por supuesto, por ninguna razón agregar la ubicación de nuestros domicilios particulares. La mayor parte de estas recomendaciones las encontrarán en todos contextos y muchas son solo de sentido común, ateniéndose a una regla simple, no escribas nada que no le contarías a un extraño en la vida real pues realmente en las redes sociales públicas no podemos saber quien nos está leyendonos, incluso sin avisarnos.
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Mucho se ha estado hablando acerca de la nueva red de Google, tanto que pareciera que cualquier otra noticia en comparación de este límitado lanzamiento no existiera, lo cierto es que cualquier proyecto del gigante de Mountain View es cubierto desesperadamente por los medios eléctronicos, pero parece que esta vez al menos tienen mucha razón en darle una cobertura amplia.